jueves, 29 de octubre de 2009
Me emborracharé tirante
Es simple. Aunque dinero cuesta si añejo es el estómago. Y si la acidez se presenta restará no creerla. ¿Querés ir conmigo? No tengo otra forma. Sí. Roberto Galán me seduce. Tengo ansia de forjarme una cobija. No extraño a nadie. Extraño algo. Algo más grande que la racionalización de esta congoja a a. A lo mejor. No sé dónde ni qué me presenta, pese a mis esfuerzos, esta certeza. Intento desmenuzar, oscilo entre llanto maltrecho y pausas que se rehúsan a lo efímero. No así a los relojes. Consúmome en una combinatoria de fechas y usos horarios. Intento retenerlos, asir. Algo reconocible en un texto de Rolando B. Permanecer. Y para no caer en las inusitadas rebeliones del intelecto capturo ser fiel a la hormiga noctámbula. Pretenciosa las veces aguda y sarcástica, rota siempre segura de haber cruzado el zaguán del desvelo. Extraño haber conocido a Leopoldo Marechal. Padezco frías sospechas.
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