te lo han hecho
sin tapujo ni estrechéz
y
en medio
la inagotable intervención
enjugaba tus ojos .
Espacio de esputo torácico provincial
te lo han hecho
sin tapujo ni estrechéz
y
en medio
la inagotable intervención
enjugaba tus ojos .
Entonces sin querer me encuentro al pie de la cama un día domingo cómo cualquier otro aunque por fuera de algo vaya a saber yo qué llego a la instancia en qué la reflexión se deshace y todo recae en una simpleza. Entonces si pudiera transformar alguna cosa referente a hechos en potencia… empero llego a la instancia en que no puedo hacer otra cosa que volver a escuchar una canción en la ventana y entender que ese impulso corporal reverbera y me da cuerda a lo loco. Una simpleza que desvencija toda ceguera post abandono. Entonces ya no intento comprender ni asir. Ando.
Y de todo un sobrante
El despegue
Podría encontrarte ya sin fuerzas en el despojo entero donde dormir intento sin conseguir si quiera un resabio para nosotros.
Donde no hay nada
Y encuentro entonces que esta insólita y empecinada inocencia no muere, como era menester, tal vez.
Una desbordante anomalía te perpetúa.
Podría
Tal vez algo
Sobre el techo
dentro de él y luego
el encierro de costado
agotando una calle cortada
en medio del día que se presenta para trastornarme.
Todos los vectores están fuera. Hacia allá adónde revolean las veredas.
Lo que podría ser algo en un pensamiento, no es nada, es un cuerpo enajenado, arrojado a la neblina veraniega. Vagando confuso distante en casi todo. Buscando con desesperación contenida un lugar. Algo que lo necesite.
Cada vector reverbera y se vuelve desvío. Como si sólo eligiera, pese al inminente temblor, continuar dentro de una caja.
Nos iremos esta noche.
¿Cuál es la playa del tiempo osado en el que alegre descubría los riesgos de la mortalidad?
Un cuello muerde la presa.
En el centro un jardín espabila mi temple.
Anima de pato, entrégame al sueño.