domingo, 8 de noviembre de 2009

Margarita María Aigner

Entera extrañaré la ambigüedad en sus palabras, su mirada grabada de siglos, mojada, recóndita y certera. Su apacible inclinación por la simetría, su afilada observación, sus irreprochables verdades, su ánima misteriosa. Ante todo extrañaré, sus pequeñas manos.

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